07 de julio de 2014
Contaminación: así miden la calidad del aire las 207 estaciones de monitoreo del país
Fuente: Revista Agua - Año 2014 (La Tercera)
La cuenca de Santiago vive una nueva jornada de índices críticos en la calidad del aire y debido a eso, la Intendencia Metropolitana decretó para este lunes la decimosexta alerta ambiental en lo que va del año.
Según la Ley de bases generales del medio ambiente, es deber del Estado dictar normas para regular la presencia de contaminantes en el medio ambiente, con el fin de prevenir riesgos para las personas. Debido a esto, en Chile se miden los niveles de material particulado y los más importantes para identificar eventos asociados a situaciones de emergencia ambiental son el MP10 y el MP2,5.
En este contexto, las principales fuentes del MP2,5 son los automóviles, buses, camiones, plantas termoeléctricas, calderas, procesos industriales, hornos, fundiciones, procesos metalúrgicos, combustión de biomasa, entre ellas la emitidas por chimeneas a leña, las quemas agrícolas y emisiones de amonio de operaciones agrícolas.
EFECTOS SECUNDARIOS EN LA SALUD
Según el análisis general del impacto de la norma de calidad del aire elaborada por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) -predecesor del actual Ministerio del Medio Ambiente- en 2010, la injerencia que el MP2,5 tiene en la vida de las personas puede provocar mortalidad, hospitalización de pacientes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica y enfermedad cardiovascular.
Los altos índices de este material en suspensión también pueden incrementar la incidencia de infecciones y cáncer respiratorio, inflamación pulmonar y sistémica, exacerbación de los síntomas del asma, aumento de riesgos de infartos al miocardio, disfunciones endoteliales y vasculares, además del desarrollo de ateroesclerosis.
Junto a esto, el material particulado fino puede hacer que una persona presente efectos secundarios en la visión -debido a las propiedades de absorción y refracción a la luz que tiene-, situación que también puede ocurrir en la vegetación y otros materiales.
Estas alarmantes consecuencias hicieron que en la década de los 90′s en distintos puntos de Chile se comenzaran a desplegar estaciones para monitorear la calidad del aire. En la actualidad sus equipos son clave, pues determinan los índices de nivel particulado que hay en el ambiente, lo cual permite a la población conocer los niveles de esmog presentes en sus lugares de residencia, con lo cual, las autoridades locales pueden tomar las medidas necesarias para proteger la salud de todos.
¿COMO FUNCIONAN LAS ESTACIONES DE MONITOREO?
Según el sitio del Servicio de Información Nacional de Calidad del Aire (Sinca), a lo largo del país hay 207 estaciones de monitoreo, que analizan las condiciones diarias de ventilación.
El esquema general de funcionamiento de los monitores que miden la calidad del aire, funcionan de forma similar en todo el país. Estas estaciones trabajan mediante una unidad colectora (cabezal), que es capaz de separar el tamaño de las partículas en 10 y 2,5 micrones. La muestra se toma del aire ambiente a través del cabezal, con una velocidad de flujo constante del orden de 16.7 litros por minutos, lo que representa el volumen promedio de aire respirado por el ser humano.
Una vez que las partículas están separadas, son dirigidas al analizador que cuantifica la concentración de material particulado y lo expresa en unidades de masa por volumen. Las metodologías de cuantificación utilizadas en las redes a nivel nacional, corresponden a metodologías estándar de dos tipos: atenuación beta (método óptico) y gravimetría, que se hace a través de una micro balanza Teom (Tapered Element Oscillating Microbalance, por sus siglas en inglés), que se encarga de cuantificar la variación de masa de partículas en el tiempo.
REDES DE MONITOREO DE CHILE
Estaciones de monitoreo públicas
Desde el 1 de enero de 2012, el Ministerio del Medio Ambiente está a cargo de la administración de todas las redes públicas que existían en el país, las que antes de esa fecha pertenecían al Ministerio de Salud (Red SIVICA), que abarca desde la región de Coquimbo a Aysén, sin contar la Región Metropolitana) y a la Seremi de Salud de la Región Metropolitana (Red MACAM III).
Estaciones de monitoreo privadas
Son aquellas que han sido instaladas para seguimiento y control de las emisiones contaminantes de proyectos privados. La mayoría de ellas está por exigencias de las resoluciones de calificación ambiental (RCA) que aprueban los proyectos ingresados al sistema de evaluación de impacto ambiental (SEIA). Por ejemplo, las redes de Cemento Melón, Central Renca, Petrox, San Isidro-Nehuenco, entre otras.
INDICES DE CALIDAD DEL AIRE REFERIDO A PARTÍCULAS (ICAP)
Según la norma de calidad primaria para material particulado respirable MP10, en Chile los rangos son los siguientes:
Bueno: 0 – 99 ICAP
Regular: 100 – 199
Alerta: 200 – 299
Preemergencia : 300 – 499
Emergencia: 500 – Superior
ALERTA AMBIENTAL
Cuando el Icap se ubica entre los niveles 200 y 299 se decreta alerta ambiental, que en el caso de la Región Metropolitana implica una serie de medidas, entre ellas, la prohibición de encender todo tipo de calefactores a leña y de otros derivados de la madera, estén o no provistos de sistema de doble cámara de combustión.
Junto a esto, las autoridades recomiendan no realizar deporte al aire libre y establecen restricción vehicular para vehículos sin sello verde.
PREEMERGENCIA AMBIENTAL
Cuando los niveles de contaminación se ubican en el rango de 300 a 499 se decreta premergencia ambiental. Cuando esto ocurre se establece restricción vehicular para vehículos catalíticos. También se aplica un aumento de la restricción para los vehículos sin sello verde, que de cuatro dígitos habituales pasa a seis.
En Santiago, la medida rige desde las 07.30 y hasta las 21.00 horas. En estas jornadas está prohibido el uso de todo tipo de chimeneas y calefacción a leña, incluyendo las de doble cámara. También se establece la paralización de funciones de alrededor de 763 fuentes fijas industriales.
Históricos Red Macam
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Martes 28 de agosto de 2012
Predictibilidad de Terremotos
Fuente: BBC Mundo - Año 2012
Los sismos, de una magnitud de hasta 5,5 en la escala de Richter, no causaron heridos ni daños materiales de consideración.
Pero sí incrementaron el ritmo de trabajo en el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), que puso todos sus medios en marcha para medir la fuerza de los temblores de tierra.
Según algunos expertos, este llamado "enjambre sísmico" es un evento relativamente raro.
Sin embargo, la investigadora Elizabeth Cochran, geofísica que trabaja en la sede del USGS en Pasadena (California), le dijo a BBC Mundo que en esa zona no es extraño que se produzca este tipo de secuencias de terremotos.
"Los enjambres de terremotos se caracterizan porque los temblores tienen una magnitud similar, a diferencia de los otros casos en los que se produce un sismo principal, y las réplicas, más pequeñas, llegan después", explicó Cochran.
¿Aviso de un terremoto más grande?
El último sismo calificado como "Big One" se produjo en el sur de California en 1857. Aunque el más catastrófico fue el de San Francisco, de 1906.
Desde entonces, cada vez que la tierra tiembla en el estado, son muchos los que se preguntan si la llegada del próximo "Big One", el gran terremoto, está más cerca.
El temor a la catástrofe está presente en una zona de alta peligrosidad sísmica, en las cercanías de la falla de San Andrés.
Pero los expertos coinciden en desligar el enjambre de terremotos de un posible movimiento telúrico más grande.
El geofísico Víctor Sardiña, de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), subrayó la necesidad de mantener la cautela.
En declaraciones a BBC Mundo, Sardiña recalcó que no existe un patrón uniforme y, por lo tanto, es muy difícil predecir el impacto que estos temblores moderados puedan tener sobre la sismicidad de la región.
"Sería especulativo decir que ahora hay más riesgo de terremoto, no hay ningún estudio que confirme la relación entre el enjambre sísmico y otros accidentes más graves", insistió.
Las secuencias de terremotos que se produjeron en los años 30 y 70 del siglo pasado no tuvieron como consecuencia un gran terremoto, por lo que no se puede hablar de causalidad entre estos eventos naturales.
La idea que quiere transmitir el investigador de la NOAA es que en sismología no existe el blanco o negro, el sí o no.
Cálculos de probabilidad
Según los datos con los que trabajan tanto el USGS como la NOAA, existe una probabilidad del 60% de que un fuerte terremoto sacuda la zona del sur de California en los próximos 30 años.
Son cálculos de probabilidad, y no quieren decir que el suceso vaya a darse. Sardiña compara las estimaciones sísmicas con los pronósticos meteorológicos.
"Cuando a la gente se le dice que existe un 90% de probabilidad de lluvia, sabe que queda un margen del 10% de ausencia de lluvia.
"Lo curioso del caso, que veo por el trabajo que hacemos en el centro, es que en la cuestión sísmica, el público toma los datos como un asunto de blanco o negro, les cuesta extrapolar la idea probabilística".
La científica del USGS, Elizabeth Cochran, incidió en la comparación con las previsiones climáticas.
"Los meteorólogos", recordó, "cuentan con los datos atmosféricos, tienen más información. Pero no hay forma de acceder a los datos en el interior de la tierra, habría que cavar profundos agujeros, sería muy complicado.
"Además, las fallas grandes, como en el caso de la falla de San Andrés, están hechas de materiales con distintas propiedades, no sabemos bien cuándo se pueden romper", añadió.
En otras palabras, no hay ningún tipo de certeza, y hay que extremar la prudencia para no generar pánico en la población.
La información como vía preventiva
El pánico que se puede desatar ante un anuncio precipitado de posibilidad de terremoto es altamente peligroso.
"Hay personas que mueren por el pánico, por accidentes de tránsito, por estampidas, hay que ser muy cuidadoso", señaló Víctor Sardiña.
Lo que sí se puede hacer, dicen ambos expertos, es esforzarse en construir viviendas resistentes a los terremotos, así como informar a la población sobre cómo protegerse y cómo reaccionar ante un sismo, y tener a las fuerzas de defensa civil listas para eventuales evacuaciones.
"En California y en Japón, se han mejorado mucho las estructuras y la construcción de edificios", sostuvo Elizabeth Cochran.
Los avances en geotectónica han facilitado el diseño de mapas en los que se marcan las áreas de peligrosidad sísmica.
"Se sabe dónde hay fallas tectónicas activas, hay registros instrumentales, catálogos, todo ello constituye una información privilegiada en términos de planificación urbanística", añadió Víctor Sardiña.
La importancia de ofrecer información correcta y equilibrada es más grande de lo que se pudiera creer. Científicos italianos y chilenos se han visto enfrentados a procesos judiciales por no haber alertado de forma adecuada sobre los terremotos de L'Aquila, Italia, e6 de abril de 2009 y Chile, el 27 de febrero de 2010.
Sobre el caso italiano, y sintiendo profundamente la situación en la que se encuentran sus colegas, el geofísico Víctor Sardiña opinó que el grave error fue decir que no iba a haber un fuerte terremoto.
"A la hora de transmitir la información en Italia, los expertos cayeron en la trampa del sí o no. En una zona sísmica como la que rodea L'Aquila, la población estaba acostumbrada a subir a los cerros en caso de alerta sísmica y no volvían.
"El público toma una decisión basada en lo que le dice la ciencia", concluyó Sardiña. |