Noviembre
de 2007
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METALURGIA: EL CONDE KARL VON
HAIMBHAUSEN, UN LIDER MULTIDISCIPLINARIO .
AUTOR: Rodolfo J. Novakovic
Físico e Ingeniero
Físico.
Diplomado en Telecomunicaciones.
El Conde Carlos de Haimbhausen (o como en Chile se le conoció,
Carlos Haymhausen), nació en la ciudad de Munich el 28 de Mayo de 1692, hijo del
Conde y de la Condesa de Haimbhausen. Su padre fue Presidente del Consejo y Consejero
Privado de varios dignatarios de la Región de Bavaria, con además fuertes vínculos
sanguíneos con la Casa de Austria. Karl von Haimbhausen ingresó a la Compañía
de Jesús a la edad de 17 años, y como todo hijo de nobles bávaros ya dominaba
varios idiomas extranjeros además, es de suponer, era un destacado intérprete
en el Organo, del cual su familia gozaba de un merecido prestigio por la confección
de estos mismos. A los 28 años era un eximio matemático, y tenía grandes habilidades
para la física teórica y experimental, pues era su interés participar en las misiones
jesuitas a China. A los 67 años, realizó los cálculos matemáticos para determinar
la posición del Cometa Halley cuando fue observado en marzo de 1759. La habilidad
para trabajar los metales y temas de acuñamiento de monedas fue conocido dentro
de la misma familia Haimbhausen. Posteriormente,
y luego de cursar con excelencia sus estudios en Roma, a la edad de 32 años, Karl
von Haimbhausen es enviado como misionero a Chile.
Dicen algunos documentos alemanes, que la primera familia que
en verdad ostentó el escudo y las armas, y que llevó el apellido Haimbhausen,
se extinguió mucho antes de mediados del siglo XVI. Sin embargo, a comienzos de
este siglo nace quien luego fuera un destacado doctor en derecho, Wolfgang Viepeckh,
quien, por sus aportes y servicios entregados a Baviera, se transformaría en el
primer representante de la nueva familia Haimbhausen. El doctor Viepeckh recibió
el título de Hofmarksherr de Halbspach y siendo canciller bávaro fallece en 1576.
Su hijo menor, Teodoro Viepeckh, fue Hofmarksherr de Haimbhausen y posteriormente
se le concedió el derecho de llevar el nombre, escudo y armas de los extintos
Haimbhausen. A partir de entonces la familia usa propiamente el apellido de Haimbhausen.
Teodoro compró en Baviera las tierras de Palzing y Gerlhausen, y en Bohemia las
de Kuttenplan, Heiligenkreuz (Santa Cruz) y Neudorf con los derechos de señor
hereditario. Con estas adquisiciones y con los servicios prestados a la casa de
los Duques de Baviera y Príncipes Electos del Imperio, su familia fue creciendo
en importancia y rango social. Teodoro contrajo matrimonio con Ana Patzinger,
y fallece el 13 de noviembre de 1626. Su hijo Juan Alberto contrajo tres matrimonios:
el primero con María Felicitas Blum von Lindum, el segundo con Regina von Ahaim
y el tercero con María Salomé Lung von Planeck. Juan Guillermo, hijo del primer
matrimonio, barón de Haimbhausen y señor hereditario en Bohemia, caballero del
Santo Sepulcro, falleció sin sucesión. La herencia pasó entonces a Francisco Alberto,
hijo del tercer matrimonio, que fue barón de Haimbhausen y contrajo nupcias con
María Isabel Widmann, hija del Camarero del Palacio del Príncipe Elector. Tuvo
tres hijos: Maximiliano Alberto, María Ana y Francisco Fernando. Maximiliano Alberto
se casó con María Teresa von Guidebon pero murió prematuramente sin dejar descendencia.
María Ana también falleció tempranamente. La herencia pasó así al tercer hijo
Francisco Fernando, quien tuvo una vida muy destacada y brillantes cargos en la
Corte Electoral y fue hecho Conde Imperial de Haimbhausen, de Innhausen y de Otterhausen,
Plazing, Gerlhausen y Helfenbrun, Señor de los Señoríos de Kuttenplan, Heiligenkreuz
y Neudorf en Bohemia. Santa Cruz o Heiligenkreuz es un pueblo cerca de 15 kilómetros
al Sur de Marienbad. Francisco Fernando, quien nació el 3 de junio de 1641, contrajo
matrimonio con la baronesa María Eva Francisca von Closen zu Haidenburg. Sus hijos
fueron Francisco José, Juan Jorge Carlos (quien sería luego conocido en Chile
como el padre jesuita Haymhausen), Hérula, Teresa, Josefa y Susana. Esta última
hija, y sin el consentimiento de su padre contrajo matrimonio con el Conde Wenzel
Buttler von Clonebough. Queda como heredero Francisco José, nacido el 15 de septiembre
de 1682, quien contrae matrimonio con la Baronesa María Magdalena Eleonora von
Rehlin y tuvo dos hijos: Carlos y Segismundo, que fueron educados con singular
esmero. El segundo hijo, Juan Jorge Carlos, en 1709 entra a la Compañía de Jesús
y su padre, el 9 de diciembre de 1713 a título de la legítima que correspondiera
a su hijo, hace entrega de 6.000 florines, que el Padre General jesuita Miguel
Angel Tamburini aplica al Colegio de Trento. Apenas Carlos y Segismundo, sobrinos
del sacerdote, terminaron los estudios en el Colegio de la Compañía de Jesús en
Munich, fueron enviados a la Universidad de Salzburg a estudiar derecho y allí
frecuentaron la corte del Arzobispo, el Conde Harrach. Al cabo de dos años se
fueron a continuarlos a Praga. En 1728 iniciaron un viaje de dos años visitando
Dresden, Berlin, Lubeck, Hamburgo, Amsterdam, y Leiden, donde aistieron a las
famosas lecciones de derecho público de J. Jacob Vitrarius. Continuaron el viaje
visitando el resto de Holanda, Londres y sus alrededores y Madrid, donde permanecieron
ocho meses. Francisco José, fallece durante un viaje que efectuó a Francia, en
septiembre de 1717, donde había acompañado al príncipe Elector Maximiliano José.
Esta muerte y el ingreso de su hijo Carlos a la Compañía de Jesús entristecieron
profundamente al Conde Francisco Fernando, quien instituyó un fideicomiso con
su fortuna a favor de la descendencia masculina, y en su defecto podía heredarlo
la femenina.
El Conde Francisco Fernando tuvo la pasión de las bellas construcciones
y edificó hermosos palacios en Munich y un encantador palacio en la zona de Haimbhausen,
que hasta la fecha se conoce como el Castillo de Haimbhausen. Este fue el modelo
de residencia señorial bávara, rodeado de bosques, jardines y fuentes, con heremita
y capilla en una colina, un zoológico y una casa especialmente diseñada para las
aves, sin olvidar un campo para los ejercicios ecuestres. Por encargo del Conde
Carlos, Francisco de Cuvillies, el maestro del rococó bávaro, hizo las transformaciones
de este palacio.
Sin embargo, no le faltaron sinsabores al Conde Francisco Fernando.
Además de la entrada en la Compañía de su hijo Carlos y la muerte prematura de
su hijo mayor Francisco José, se separó por disgustos de su esposa, sin que el
jesuita Carlos Haymhausen, con toda su buena voluntad, lograra restablecer la
unión, y finalmente luego de un cáncer que lo consumió por mas de un año, el 11
de enero de 1724, a los 83 años, fallece este destacado representante de la familia
Haimbhausen. Su partida de defunción, en latín, resume su brillante carrera:
“MDCCXXIV, 11 Januarii. Obit
Sanctis Sacramentis provisus Illustrissimus D.D. Franciscus Ferdinandus Sacri
Romani Imperii Comes ab et in Haimb, In et Otterhausen, Dominus Palzing, Gerlhausen
at Helfenbrun, Dominus hereditarius in Kuttblon, ad Sanctam Crucem at Neudorff
regni Bohemiae, Serenissimorum Electorum Bavarie et Coloniae Consiliarius intimus
actualis, Regiminis aulici necnon Statuum Provincialium dignissimus Praesidens
Monachii, Praefectus in Haag, qui ultra annum cancri malignitate dire versatus
et confectus anno aetatis suae 83 succubuit et in illustrissimo arcis sacello
Haimbhusiano sepultus est.”
En sus últimas disposicion el Conde Francisco Fernando, desheredó
a su nieto mayor Carlos (hermano de Segismundo) y sólo le concedió la legítima.
La herencia entera quedó en manos de su nieto menos Segismundo, quien movido por
el amor que le tenía a su hermano le dio a elegir una de las dos mitades en que
dividió la herencia, pero sin darle derecho de sucesión sobre la parte que eligiera.
Entonces Carlos se quedó con las posesiones de Baviera en tanto Segismundo, el
legítimo heredero continuó la tradición minera que tenía ya la familia Haimbhausen,
y tomó los territorios de Bohemia, donde haciendo uso de la mina de cobre que
los Haimbhausen tenían, comenzó con sus estudios de minería y metalúrgica con
el Dr. Storr y excursionó a pie el Erzgebirge de Sajonia y las montañas de Austria
completando sus conocimientos de minería en forma práctica. El Príncipe Elector
Maximiliano José III le encargó a Segismundo Haimbhausen la administración de
la minería, cuyas instituciones las mejoró considerablemente, desarrollando la
Casa de la Moneda, donde perfeccionó los métodos de acuñación y la fabricación
de medallas. A pesar que la fabricación de la porcelana era un secreto mantenido
por los chinos, los Haimbhausen destacaron en su fabricación siendo uno de los
fundadores y desarrolladores de la técnica Segismundo. Primero la fábrica estaba
en Au, para luego trasladarse a Nymphenburg, donde alcanzó su justa fama. Segismundo
Haimbhausen fue además el fundador y primer presidente de la Acedemia de Ciencias
de Bavaria. Contrajo matrimonio con Juana María Regina, baronesa von Wolframsdorf.
Con él se extingue la familia, porque tuvo sólo sucesión femenina. Falleció a
los 85 años de edad el 16 de enero de 1793. Su hermano Carlos, quien había fallecido
antes, el 10 de mayo de 1775, tampoco tuvo descendencia masculina legítima en
sus matrimonios con las condesas von Leibfing y von Preysing. Su único hijo hombre
llamado Carlos Haimbhausen fue ilegítimo y fue fruto de un amorío de su viudez
con María Ana Eckhartin. Desde Chile, su tío jesuita le escribía.
Ya en Santiago, y como uno de los catedráticos eminentes del
Colegio Máximo de San Miguel (institución jesuita creada en 1594) dicta la cátedra
de Teología y pasa a convertirse en el Administrador de los Negocios de la Misión
Jesuita del Reino de Chile. El padre Haimbhausen se encargó de implementar que
todas las plantaciones y haciendas jesuitas pudiesen autofinanciarse tanto en
su construcción como en su ampliación y consolidación. En 1740 el padre Haimbhausen
es nombrado Representante de su Orden Provincial ante Europa, y como tal en 1748
trae a Chile aproximadamente un grupo de unos 40 hermanos coadjutores y sacerdotes
europeos, casi todos alemanes, quienes se establecieron principalmente en la Hacienda
de Calera de Tango, desarrollando la primera fase del Chile Industrial del siglo
XVIII. Entre los alemanes que llegaron a Chile, venían fundidores, plateros, ebanistas,
arquitectos, tejedores, boticarios, fabricantes de molinos, fabricantes de descomunales
campanas y de destacado sonido, relojeros, fabricantes de órganos, especialistas
en agricultura, músicos y geógrafos, etc. Así, entre los hermanos coadjutores
alemanes que llegan a Chile a Calera de Tango, y que posteriormente quedarían
registrados en el listado efectuado en agosto de 1767 (en cumplimiento del Decreto
de Expulsión de Carlos III) se encontraban el Hno. Jofré Hatz, tejedor; Hno. Joseph
Xeler, platero; Hno. Santiago Rotmeyer, herrero; Hno. Pedro Roetz, relojero; Hno.
Phelipe Ostermeaz, tejedor; y Hno. Joseph Kratzer, organista (que fue calificado
como demente).
La administración del padre Karl von Haimbhausen fue tan destacada
que, si se estudian las entradas de la Hacienda de Calera de Tango desde 1739
hasta 1767, se nota una diferencia muy notoria en los años del rectorado del P.
Haimbhausen que, tomada en promedios mensuales da $733 pesos para el tiempo de
Haimbhausen, en tanto sólo $345 pesos para los meses en que otros jesuitas gobernaron,
lo que da una ventaja a favor de $388 pesos, esto es, más del doble. Esto lo dice
en sus libros, sobre la Historia de los Jesuitas en la Colonia, escritos por el
sacerdote jesuita y Premio Nacional de Historia 1996, P. Walter Hanisch Espindola.
Entre los alemanes más cercanos a Haimbhausen, figuran los
sacerdotes jesuitas, Pedro Weingartner y Bernardo de Havestadt. El padre Weingartner,
alemán encargado de la fábrica de la Hacienda de La Ollería, escribiría desde
el exilio (en la ciudad bávara de Oettingen), el 23 de enero de 1770, un documento
en Latín dirigido al padre provincial Joseph Erhard, donde menciona, entre otras
muchas cosas, sobre la enfermedad de La Gota que llevó a la tumba a padre Haimbhausen.
Por otro lado, el padre Bernardo de Havestadt, seguidor de la obra del sacerdote
jesuita Antonio Sepp, de enseñar la religión católica por medio de la Música en
localidades como Itapú (en Paraguay) y en Urubichá (en Bolivia), y por iniciativa
del padre Haimbhausen, quien trajo desde Europa a Chile 5 cajas de instrumentos
musicales destinados principalmente para las Misiones en Chiloé, enseñó con virtuosismo
las técnicas de construcción, reparación e interpretación de instrumentos como
el violín, la tromba marina, laudes, arpas, etc. En Santiago de Chile, el padre
Haimbhausen y sus hermanos construirían varios Organos conocidos como “Organos
de Coro”, los cuales fueron totalmente fabricados en la Hacienda de Calera de
Tango, entre los que se encuentran el Organo de la Catedral de Santiago, y el
del Monasterio de las Monjas Benedictinas de Rengo.
Los relojes fabricados en tiempos del padre Karl von Haimbhausen
fueron de tal manera destacados que, varios de ellos fueron vendidos y/o regalados
en importantes casas en Europa, dentro de las que figura un reloj donado al Rey
de Portugal, casado con Juana de Austria, prima del padre Haimbhausen y Reina
de Portugal. Estos relojes no sólo daban la hora, minutos y segundos, sino que
indicaban fases lunares y estaciones del año, entre otras cosas. La hechura de
estas máquinas no tenían nada que envidiar a aquellas fabricadas en Alemania y
Suiza de aquella época.
Cuando en 1748, el padre Haimbhausen trae consigo a los mas
de 40 alemanes para su Hacienda de Calera de Tango, trae además una Imprenta completa
desde Alemania, la cual presuntamente monta en poco tiempo, pero que sólo serviría
para documentar escritos propios y reservados de la Provincia Jesuita de Chile;
documentos que no eran de conocimiento público y cuyas copias y originales presuntamente
nunca han sido encontradas hasta el presente, y que los ministros Juan de Balmaceda
y Juan Antonio Archimbano, nunca inventariaron en 1767, con motivo de la expulsión
de los regulares. Aunque hasta la fecha no se ha logrado dar con un solo ejemplar
fabricado supuestamente por el padre Haimbhausen, ni en Santiago ni en Córdoba,
lo cierto es que los historiadores argentinos Juan Canter, en 1938, y Guillermo
Furlong Cardiff, en 1921, escriben sobre las Técnicas de del Material Impresor
de Haimbhausen y el Origen del Arte de imprimir en Chile y en Córdoba.
Sebastián Vega, en su libro publicado en 1989 bajo el título
“El Pucará de Chena y la Hacienda Jesuita de Calera de Tango”, comenta que el
padre Haimbhausen trajo desde Alemania alrededor de 100 toneladas de equipaje
con materiales para el trabajo de todos los hermanos jesuitas técnicos y orfebres,
y entre los materiales importados figura una Imprenta para Libros (cuyo uso aparece
en textos de José Toribio Medina).
Aunque desde tiempos de la Colonia, y hasta comienzos del siglo
XIX, el fierro fue considerado un material estratégico por las Monarquías Europeas
(quienes castigaban duramente a quienes manufacturasen metales férricos sin autorización
de las Coronas), lo cierto es que los Jesuitas alemanes llegados a México y a
Chile, tenían plenos conocimientos metalúrgicos, muy superiores a las técnicas
y prácticas utilizadas por los franceses, españoles e ingleses. Cuando Inglaterra
hace su aparición con las invenciones del fierro reducido y forjado a comienzos
y mediados del siglo XVIII (por la familia Abraham Darby), incluyendo las técnicas
de invención del acero a mediados del siglo XIX (por Henry Bessemer), lo cierto
era que los bávaros y los territorios asociados a ellos, ya conocían con más de
80 años de anticipación todas estas técnicas, las que posteriormente hicieron
aparición en el resto de Europa, cuando Inglaterra y España, y Francia también,
llevan bávaros y suizos a dichas regiones para conocer de estos inventos. En efecto,
el padre Karl von Haimbhausen, en 1734 en Chile pide al gobernador, la autorización
para obtener licencia para traer y fabricar fierro en este reino, lo cual no se
le concede, sino luego de varios años de un largo y fatigoso proceso judicial.
No obstante, hacia el año 1760, los jesuitas no sólo poseen en Chile las mejores
técnicas para fabricar fierro sin gran concentración de azufre (que lo hace quebradizo)
sino que emprende técnicas avanzadas en fabricación de acero (que luego es inventariado
por los ministros, por causa de su expulsión). Como más adelante se expondrá,
dos objetos encontrados en haciendas que fueron de los jesuitas, parecen indicar
y guiarnos hacia los avanzados conocimientos que estos sacerdotes y hermanos jesuitas
poseían.
Por otro lado, y como si fuese poco, el padre Haimbhausen en
conjunto con sus arquitectos, confeccionaron los planos de la actual Catedral
de Santiago, en el año 1748. Tanto el altar como la cripta se efectuaron de acuerdo
a copias de iglesias de Munich, en tanto la cripta mortuoria bajo el ala derecha
de la basílica, mirando desde el altar, es similar a la que luego en 1753 los
Jesuitas construirían para la Iglesia de Calera de Tango, aunque con algunas diferencias,
como veremos mas adelante. No obstante, y aunque la orientación de la Catedral
es Oeste-Este, la Iglesia de Calera de Tango se orienta Sur-Norte.
No existe retrato del padre Karl von Haimbhausen, a pesar que
se hizo uno a su muerte, que posteriormente desapareció por un incendio sucedido
en la Compañía de Jesús de Santiago. Sin embargo, se cree que la imagen del apóstol
San Felipe pintada por el hermano bávaro Joseph Ambross, cuya pintura se conserva
en el Museo de la catedral, sería la del padre Haimbhausen quien habría servido
de modelo para pintar el apóstol. Esto lo afirma el propio hermano Joseph Ambross,
quien pintó a los doce apóstoles, los que se encuentran en perfecto estado de
conservación en dicho Museo. Todo esto se afirma en el interesante libro de Sebastián
Vega, quien además incluye las investigaciones en la zona del arqueólogo Rubén
Stehberg.
(CONTINÚA)
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