Mayo de 2010
Una tecnología espacial revoluciona
la arqueología
La detección de imágenes por láser desde un avión
revela los secretos de una antigua ciudad Maya.
Fuente: www.tendencias21.net
Un avión Cessna 337,
equipado con tecnología LIDAR (acrónimo de Laser Imaging Detection
and Ranging), ha conseguido recopilar una cantidad de información sobre
una antigua ciudad maya equivalente a 25 años de recogida de datos
arqueológicos por vías tradicionales. Este logro
se ha alcanzado, además, en tan sólo cuatro días de vuelos
sobre las espesas selvas de Belice.
La tecnología LIDAR, de detección y medición a través
de la luz, ya se había utilizado en diversos campos, como la geología,
la sismología o la física de la atmósfera, pero hasta
ahora no se había reconocido su enorme utilidad arqueológica.
Atravesando la vegetación
El matrimonio de científicos compuesto por Arlen y Diane Chase, de
la Universidad of Central Florida (UCF), ha estado trabajando el último
cuarto de siglo en los restos arqueológicos de una antigua ciudad maya
llamada Caracol, en el marco del bautizado como Proyecto arqueológico
Caracol.
En abril de 2009, los investigadores empezaron a dirigir un proyecto financiado
por la NASA, en el que se aplicó la tecnología LIDAR para buscar
restos arqueológicos. Los resultados han sido tan espectaculares como
sorprendentes, incluso para los propios científicos.
Con dicha tecnología, se consiguió penetrar en la espesa vegetación
que cubría la zona y producir imágenes del antiguo asentamiento
maya de Caracol, así como de las modificaciones del entorno realizadas
por sus habitantes en el siglo V de nuestra era, informa la UCF en un comunicado.
De este modo, los científicos lograron detectar una gran cantidad de
estructuras hasta ahora desconocidas: 11 calzadas, miles de bancales y muchas
cavernas ocultas, algo que ni ellos mismos podían imaginarse (en los
últimos 25 años, el matrimonio Chase y sus colaboradores habían
conseguido realizar el mapa de unos 23 kilómetros cuadrados de esta
antigua ciudad, gracias a un esfuerzo enorme).
Con los datos obtenidos se ha podido establecer, además, que Caracol
tenía una extensión de más de 177 kilómetros cuadrados,
lo que corrobora estimaciones previas hechas por los Chase. Se calcula que
en esta superficie habrían vivido por lo menos 115.000 personas en
el año 650 d.C.
Superación de limitaciones
Hasta ahora, los arqueólogos especializados en la civilización
maya se habían visto limitados para explorar localizaciones extensas
y, por tanto, para comprender la verdadera naturaleza de las modificaciones
del entorno que esta civilización desarrolló en el levantamiento
de sus ciudades.
Esta dificultad se debía a que la mayoría
de los restos arqueológicos existentes se encuentran ocultos bajo la
espesa vegetación selvosa y a que el terreno en que están es
abrupto y montañoso.
La tecnología LIDAR ha acabado con estos obstáculos.
Según Arlen Chase, en las imágenes tomadas con ella, no sólo
aparecen la topografía y las características de las edificaciones,
sino también la integración de los grupos residenciales, la
arquitectura monumental, las calzadas e incluso los bancales. Todo ello demuestra
que en Caracol existía un sistema completo de comunicación,
transporte y subsistencia.
Futuras aplicaciones
La aplicación LIDAR, desarrollada para fines arqueológicos,
fue ideada por John Weishampel, profesor de biología de la UCF que
anteriormente había utilizado el láser para estudiar bosques
y otras formas de vegetación.
Ésta sería, por tanto, la primera vez que se usa LIDAR para
rastrear ruinas arqueológicas ocultas bajo selvas tropicales.
Según Chase, dicha técnica aerotransportada mejorará
enormemente la comprensión de los patrones de asentamiento de los maya
y su uso del entorno en que vivían, y dejará obsoletos los métodos
hasta ahora utilizados para hacer planos de las ciudades maya antiguas.
Los datos recogidos permitieron crear una imagen tridimensional de Caracol
entera, que podría ayudar a entender cómo los maya llegaron
a levantar un imperio tan vasto y, también, lo que pudo causar su desaparición
casi total.
Por otra parte, esta imagen en 3D servirá para entender cómo
era la vegetación entonces en la zona y cómo los maya influyeron
en ella en su propio beneficio: los datos revelan que Caracol era una ciudad
sostenible, afirma Diane Chase.
En última instancia, la información obtenida ayudará
a los científicos a entender las interacciones entre los humanos y
sus entornos naturales en el pasado, con una posible aplicación de
dichos conocimientos en la actualidad.
La civilización maya habitó una vasta región denominada
Mesoamérica, en el territorio hoy comprendido por cinco estados del
sureste de México actual y, en América Central, en los territorios
actuales de Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador. Su historia duró
aproximadamente 3.000 años, en los que se generaron unas 44 lenguas
mayas diferentes.
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